miércoles, 2 de junio de 2021

 Hace poco me di cuenta que desde hace mucho me habían dado el regalo más valioso y que me duraría toda la vida. 

Me regalaron a aprender a tener la convicción y vivir los instantes. Mi hermano me enseñó a ver desde pequeña la gran vida que había incluso desde lo más diminuto: ver como las hormigas pasaban, ver las estrellas en la noche, ser felices sentados en el andén de la casa sin importar el frío que hiciera hablando de cuenta cosa se nos viniera a la mente, solamente vivir el momento.

Ese es el mejor regalo que me han dado en la vida, valorar las pequeñas cosas(que suelen ser cosas gigantes), ver más allá de mi y de nosotros, la belleza está en lo más insignificante, la belleza está incluso de nosotros mismos.

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